Zitácuaro

Historia

Ayuntamiento de Zitácuaro, Michoacán, Administración 2018 - 2021.

160060
14
Marzo
2016
Templos
  • Parte 3

M.C.D. Miguel Angel Avilés T.
Cronista Municipal.

TEMPLO DE SAN FRANCISCO

El templo de San Francisco está ubicado en la primera manzana de la Tenencia de Coatepec de Morelos, a escasos cuatro kilómetros del centro de la ciudad de Zitácuaro. Es uno de los templos más antiguos de la región oriente de Michoacán, fue construido por los frailes franciscanos, quienes también edificaron en esa zona, otras iglesias que todavía se encuentran en uso, las que dieron por nombre el de algunos de los apóstoles: San Andrés, San Mateo, San Bartolo (comunidades mazahuas) y San Felipe (comunidad otomí). Construyeron también la iglesia de San Juan Zitácuaro y la de San Miguel Chichimiquillas..

La iglesia de San Francisco fue construida siguiendo los cánones tradicionales: el altar hacia Oriente, en la dirección de Jerusalén, y la fachada hacia Poniente. Para determinar con precisión la orientación de la iglesia, los frailes eligieron el 21 de marzo, cuando se forma el equinoccio de primavera, de tal manera que en la tarde de ese día el sol pasa por la ventana de la fachada e ilumina todo el ábside del templo.

En el Archivo General de la Nación se encuentra un valioso documento fechado el 9 de diciembre de 1604 en el cual los habitantes de la comunidad se quejan con los frailes franciscanos de San Juan Zitácuaro por que ya no van a celebrar la Santa Misa y piden que les den servicio por lo menos los domingos.

El templo de San Francisco tiene una fachada barroco-plateresca correspondiente al siglo XVI, la construcción fue cuidada desde el punto de vista formal y estético de tal manera que el arco conopial de la puerta principal coincide en perspectiva con el arco de medio punto que divide el ábside con la única nave de la iglesia. La fachada remata en un frontón triangular como resultado de la cubierta a dos aguas, la puerta de la iglesia está ornamentada con esplendidas y finas formas filiformes, esculpidas en piedra gris, las que con su elegante sencillez hacen de la puerta una verdadera obra de arte, la torre es de tres cuerpos decreciente en tetrapilón con arcos de medio punto.
El ábside de la iglesia está enmarcado en un sencillo pero monumental arco de medio punto en piedra gris. El retablo en piedra multicolor es una verdadera joya, a los lados se observan cuatro columnas que terminan con elegantes capiteles “compuestos” (la parte inferior del capitel es corintio y la parte superior es jónica) y con los dos ábacos corintios, por lo contrario, las columnas que enmarcan el Cristo terminan en capiteles jónicos y un elegante ábaco del mismo estilo.

El altar es neoclásico de orden compuesto, su cornisa superior está tallada con “cornucopias” (cuernos de la abundancia) y la inferior con la vid y la uva (elementos de la cultura europea). La fachada del altar antiguo está grabada con el maíz (elemento de la cultura prehispánica). En la parte central del retablo se encontró un nicho que contenía con toda probabilidad reliquias de santos y que fue tapado cuando se construyó el nuevo altar por encima del antiguo. Hoy en día el nicho está cubierto con una cantera esculpida que representa la Anunciación, sobre el altar se colocó una cruz rustica de encino envejecido y un Cristo de bronce, traído de Italia.

En el interior del templo se encuentra una cruz de cantera del siglo XVI que fue trasladada ahí , para protegerla, durante la guerra cristera, desde su antigua ubicación en el atrio; en su base tiene grabada una calavera y dos huesos que son símbolo de conversión (“memento mori” recuerda que tienes que morir) así como tres campanas de la época virreinal, una del del año 1635 con la inscripción “Tú eres la gloria de Jerusalén” y otras dos de los años 1624 y 1802. En el campanario se encuentran otras dos campanas aun en servicio, una de ellas del año 1835 y la otra con una inscripción que no es posible descifrar.

Los modernos vitrales obra del maestro Bert Glauner, iluminan con un juego de luces asombroso, todo el ábside de la iglesia.

La conservación de los detalles ornamentales aquí descritos ha sido posible gracias a la restauración del templo que realizó el sacerdote Guiseppe Tristaino.

Hasta el año de 1991 la iglesia había caído en un estado de casi completo abandono por los escasos recursos económicos de la población y de la alta emigración de ésta hacia los Estados Unidos por la falta de oportunidades laborales. El día 10 de julio del 200, el padre Tristaino hizo intentos para quitar la pintura vinílica que cubría el altar de la iglesia; mientras se picaban diferentes puntos para conocer el material utilizado en el altar, se descubrió que recubría otro mucho más antiguo. De inmediato se avisó del hallazgo al entonces presidente municipal de Zitácuaro, C.P. Armado Ruiz Santana y al tesorero Ing. Juan Sandoval quienes apoyaron la restauración parcial pagando la nómina de los trabajadores.

El comité formado por los fieles para esta obra fue integrado por la Srta. Josafat Álvarez, Presidenta y Dolores Farías, Tesorera, quienes contaron con la significativa aportación económica de la señora Rosario Ortiz de Tinoco.

El 20 de noviembre del 200, el Arzobispo de Morelia, Mons. Alberto Suárez consagró el altar en presencia del padre Luigi Binda, Superior General de la Congregación Hijos de Santa María Inmaculada

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