Zitácuaro

Historia

Ayuntamiento de Zitácuaro, Michoacán, Administración 2018 - 2021.

160058
14
Marzo
2016
Templos
  • Parte 2

M.C.D. Miguel Angel Avilés T.
Cronista Municipal.

Construcción del templo actual.- En el año de 1748 casi nueve décadas después de que fuese construido la segunda iglesia, Fray Felipe Velasco, siendo electo ministro provincial, mandó demoler el segundo templo por encontrarse ya viejo e inservible y se dio a la tarea de construir una nueva iglesia.

Un testimonio impreso de la época nos informa que “con las limosnas de la Religión que estuvieron a su disposición fundó una iglesia de sesenta varas de largo de oriente a poniente y de ancho trece varas y cuarta, con crucero; cada crucero tiene de largo siete varas y tercia, de ancho once varas y dos tercias y de alto toda la iglesia diez y siete varas y media con cimborrio correspondiente al crucero, todo de bóvedas y a todo costo. Así igualmente y proporcionadamente fabricó el referido padre, de bóvedas y a todo costo el camarín a la milagrosa imagen de los Remedios, sacristía, antesacristía (y) entierro de religiosos”.
El año de 1775 la Sala Capitular de la villa de Zitácuaro informa a la Secretaría del Obispado de la erección del nuevo templo.

Entonces este templo no fue construido después de la independencia como afirman algunos autores, si no como asegura Guzmán Pérez, la obra inició a finales del siglo XVIII, siendo rey de España, Carlos III, quien ordenó por cédula real que el convento de San Francisco, sirviera de parroquia, mientras los regidores se encargaban de construir una nueva iglesia, la cual no pudo terminarse, entre otras cosas, por la falta de cooperación del vecindario y la quiebra del tesorero Francisco López Reigosa, las ruinas de lo poco que se construyó, se conocieron durante el porfiriato como la Capilla del Panteón Viejo y posteriormente como la Parroquia Vieja.

Después de consumada la independencia la orden franciscana entregó al clero secular la administración del curato de Zitácuaro, pero como el edificio había resultado seriamente dañado a causa de la guerra, los vecinos empezaron al poco tiempo a realizar reparaciones. La iglesia que servía de parroquia era la misma que antes ocupaban los frailes y se terminó de construir en la década de los cuarenta del siglo XIX. La concluyó el señor cura Mariano Carrión, quien dejó testimonio de este suceso en la puerta principal del templo, en donde en la actualidad se aprecia la siguiente inscripción: “EL SOL CURA CARRRIÓN. MZO 14 DEL AÑO DE 1840”. Haciendo referencia al día, mes y año en que fue terminado el templo y colocadas sus puertas.

El 16 de octubre de 1896 el cura Carvajal hizo entrega de todo el inventario a su antiguo ayudante, el padre Julián Mercado, quien realizó varias obras para mejorar el aspecto artístico y arquitectónico del edificio, seriamente dañado durante la intervención francesa; desde junio de 1893 había obtenido permiso del Ayuntamiento de Zitácuaro para construir un amplio jardín en el atrio de la iglesia y varias paredes fueron enjarradas de nuevo, sin embargo la torre del templo permanecía inconclusa. La construcción tenía un valor catastral de 150 000 pesos.

Los intentos infructuosos del cura Manuel Vargas por terminar la torre de la iglesia sirvieron de antecedentes para que el 3 de mayo de 1943, día de la Santa Cruz, pudieran unirse los primeros sillares de la nueva torre con los construidos a finales del siglo XIX. A principios de 1944 quedó terminada la obra, el 23 de junio de aquel año el vicario y destacado historiador michoacano, el padre José Zavala Paz informó al jefe de la oficina federal de hacienda, de la torre de 3 cuerpos que se había construido y el 21 de julio siguiente, el cura don Luis G. Cerda la bendijo en medio del jubilo desbordante de su pueblo. El valor catastral se estimó en 130 000 pesos y por entonces estaba registrada a nombre del gobierno federal .

Esta es a grandes rasgos la historia del templo de Nuestra Señora de los Remedios, la que por diversos motivos continúa escribiéndose; así encontramos por una parte las modificaciones ordenadas por el Concilio Vaticano II, como fueron la desaparición de los altares situados a los lados de la nave principal y del pulpito, por la otra, al convertirse el templo en santuario mariano, se removieron los cuadros de los evangelistas ubicados en las “pechinas” y en estas se plasmaron imágenes de la Virgen María. En su cúpula se pintó un mural que representa el misterio de la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad

Otros cambios realizados fueron la remodelación de la Capilla del Sagrario, actual baptisterio, y la conversión del antiguo, en la capilla donde actualmente descansan los restos mortales del Sr. cura don Luis G. Cerda. A partir del año 2005 siendo cura don Salvador Cendejas Yepes se realizaron importantes cambios en el altar del templo, se removió la pintura que imitaba bloques de cantera y se cambió por pintura blanca, logrando con ello resaltar el arco de su parte superior y las imágenes que en éste se encuentran; en sus columnas se colocó hoja de oro (media lamina). En las restantes columnas del templo y en los rosetones del techo se colocó oro musivo.

Las diferentes modificaciones que ha tenido el templo, y su uso ininterrumpido, con excepción de los años del conflicto religioso conocido como la guerra cristera, han dado como resultado que la construcción no acuse el paso del tiempo; sin embargo su historia emerge sorpresivamente de múltiples maneras, así tenemos que en la década de los 50 del siglo pasado, durante la construcción de la casa de la familia Guzmán-Jalili, ubicada en la calle de Melchor Ocampo, frente a una de las entradas laterales del templo, se encontraron los restos del acueducto que en la época virreinal penetraba al interior del templo.

En el año 2007, se derribó una casa colindante con la pared norte del templo, lo cual permitió contemplar en esta, una piedra en la que está tallado el escudo de la orden franciscana.


En el interior del Templo de Nuestra Señora de los Remedios encontramos diferentes tesoros históricos que se remontan a la época virreinal, ligados al culto mariano que allí se practica, como lo son la imagen de la virgen del mismo nombre, la colección de exvotos o “milagros”, su archivo parroquial y una campana de la época virreinal.

 

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