Zitácuaro

Historia

Ayuntamiento de Zitácuaro, Michoacán, Administración 2018 - 2021.

160057
14
Marzo
2016
Templos
  • Parte 1

M.C.D. Miguel Angel Avilés T.
Cronista Municipal.

La evangelización del pueblo indígena de Zitácuaro y sus alrededores es atribuida por la mayoría de los historiadores a Fray Ángel de Jesús y a Alonso de Palo, lego, quienes vinieron acompañando a Hernán Cortez cuando realizó su visita a Taximaroa, basándose en lo referido por Fray Pablo Beaumont en su Crónicas de los Santos apóstoles San Pedro y san Pablo de Michoacán, sin embargo ellos no aparecen entre los primeros evangelizadores conocidos.

La fase inicial de esta evangelización se efectuó durante la segunda y la tercera etapa del desarrollo de las misiones franciscanas en Michoacán, ya que por ese tiempo se construyó el altar del templo de San Francisco Coatepec entre 1528-1537, se edifico el templo de San Felipe, 1543, se pintó al fresco en el antiguo baptisterio del templo de San Mateo el bautizo de Jesús por Juan el Bautista y ya existía la pequeña iglesia de San Juan Zitácuaro, edificada con la participación de los indios del lugar, misma que era atendida por dos religiosos franciscanos que vivían de limosnas, el que fungía como predicador de los naturales acudía a sus visitas de doctrina para evangelizarlos y con la ayuda de ellos trabajaba en la edificación de un templo provisional para cada pueblo. Muy pronto otro lugares como Timbineo y Enandio contaron con sus respectivas iglesias,

Y aunque Zitácuaro contaba con la iglesia donde se veneraba la imagen de la Virgen de los Remedios y un buen número de templos en sus alrededores, no se convirtió en guardianía si ni hasta después de 1569. Su convento fue el 17° que se “fundó por los padres antiguos de la custodia, después del de Tarecuato y antes del de Jiquilpan”, muy pronto los pueblos aledaños contaron con sus respectivas iglesias y comenzaron a recibir el nombre de un santo patrón, aunque en ocasiones junto con este, conservaron el nombre indígena, así tenemos, en el primero de los casos, que el antiguo Coategé se convirtió en San Felipe Calvario y en el segundo, que Coatepec se denominara San Francisco Coatepec.

Pero solamente se tienen noticias, aunque incompletas del estado que guardaban las iglesias virreinales del municipio de Zitácuaro, por las <<Descripciones>> que sobre el Obispado de Michoacán, están asentadas en un documento guardado en el Archivo Casa Morelos. Dichas Descripciones, tuvieron como origen la Real Cedula enviada en octubre de 1764 al virrey de la Nueva España, quien la remitió al Obispo de la Catedral de Valladolid, Provincia y Obispado de Michoacán, doctor don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle. En dicha cedula, el rey da a conocer que estaba enterado que muchos pueblos del obispado estaban alejados de sus curatos, 10,12, 14 o más leguas, por lo que sus habitantes no sólo no podían acudir a misa la mayor parte del año, si no que corrían el peligro, cuando enfermaban de gravedad, de morir sin confesarse. Y ordenaba que se nombrase un sacerdote regular o secular en cada uno de los pueblos, que se encontrasen a una distancia de más de cuatro leguas de la cabecera.

En las Descripciones el bachiller Joseph de Velasco, cura y juez eclesiástico de la Villa de San Juan Zitácuaro informa sobre los pueblos que componen esta doctrina, las distancias que los separan de la cabecera y describe sus iglesias, dichos pueblos son : San Andrés (distante a media legua), San Mateo del Rincón (cuatro leguas y media), San Bartolomé (cinco leguas), San Francisco el Nuevo (cuatro leguas), San Felipe (dos leguas), San Miguel Timbineo (3 leguas), San Francisco Quatepec (media legua), San Miguel Chichimequillas (media legua), Santa María (tres leguas) y Santa Isabel de Chandio (cuatro leguas y media).

Entonces tenemos que en estos once pueblos, los franciscanos construyeron durante la época virreinal, en el actual municipio Zitácuaro, 10 templos, la excepción es San Francisco el Nuevo, (Tenencia Donaciano Ojeda), cuyo templo se construyó hasta el año 1905, con algunos elementos similares a los virreinales (arco de medio punto y bóvedas en cañón ). En la actualidad de ellos habrá que restar el templo de Santa María Chandio, que ahora pertenece al municipio de Benito Juárez y añadirle el templo de Nuestra Señora de la Natividad de Zirahuato, que pertenecía al partido de Tuxpan.

Al ser estos templos obra de la misma orden religiosa, su arquitectura es similar, aunque es posible localizar en ellos, algunos detalles que los singularizan; cosa que también ocurre con los diferentes tesoros artísticos que ahí se encuentran.

TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

La historia del templo de Nuestra Señora de los Remedios, inicia cuando en el terreno donde está ubicado, se erigió una capilla de visita, construida con adobes y techo de paja, donde frailes provenientes del convento de San José Taximaroa, realizaban los servicios religiosos.

Posteriormente se edificó la primera iglesia y el convento, aunque se desconoce la fecha, seguramente fue antes de 1543, año en que llega la imagen de la Virgen. Esta construcción “era entonces muy pequeña, pobre y necesitada” por lo que se hizo necesario hacerle arreglos y modificaciones, cuyos gastos corrieron por cuenta del minero Manuel de Santa Cruz, vecino del Real de Zacualpa. Y aunque fray Alonso de La Rea escribió en su Crónica que Santa Cruz sacó de una mina de Sultepec “tanta plata que pagó sus deudas y prosperó, de suerte que hizo la iglesia de la Señora, de cal y canto con su órgano y retablo, reconociéndola como autora de su felicidad”, por otros testimonios sabemos que lo que Santa Cruz terminó de construir en 1620 no fue una iglesia, si no una capilla con crucero y techo de vigas y tejamanil, que duró poco más de 30 años. Y luego se extinguió por completo.

Fray Diego Muñoz en su obra Crónica de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán en la Nueva España documenta que el primer convento de la guardianía de Sanct Joan Baptista Citáquaro todavía existía después de 1586, como lo pudo apreciar Antonio de Ciudad Real, quien lo describió de la siguiente manera: “el convento e iglesia es todo pequeño, hecho de adobes casi todo, con una pequeña huerta, en la cual entra un poco de agua, es el primero de la Provincia de Michoacán en el cual moraban dos religiosos”.

Construcción de la Segunda Iglesia.- De acuerdo con un libro viejo del convento de San Juan Zitácuaro, donde constan los recibos sobre gastos, aumentos y obras realizadas por los frailes de la orden, la segunda iglesia se comenzó en el año de 1654; concluyéndose los trabajos 6 años después, cuando esto sucedió, los religiosos no olvidaron anotar en el libro respectivo: “queda toda la iglesia y bautisterio enjarrado con cal y arena, y blanqueada de arriba abajo, toda completa y acabada, la cual bendijo el padre provincial Fray Pedro de Armas, ocho días antes de carnestolendas del año de 1659 y celebró la primera misa”

Los indígenas del pueblo de San Juan Zitácuaro fueron los que trabajaron en la edificación de la iglesia, aportando incluso parte de sus bienes y herencias y por ello se opusieron a los alcaldes y regidores de la recién fundada Villa de Peñaranda y Bracamontes, (1656, siendo virrey el duque de Alburquerque) quienes: “pretendían quitarles con mano poderosa la iglesia donde celebraban fiestas y culto divino” cosa que por el momento no consiguieron.

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